
Glas, protegido por la fuerza pública, ingresa a la sala de audiencias de la Corte Nacional de Justicia, para escuchar la sentencia condenatoria por mal uso de recursos del Estado.
Jorge Glas fue sentenciado a trece años de cárcel por malversación de recursos económicos destinados a la reconstrucción de Manabí, por el terremoto de 2016.
El ex vicepresidente Jorge Glas Espinel, de 2007 a 2013, en el gobierno de Rafael Correa, y en 2017 vuelto a la vice presidencia en el gobierno de Lenin Moreno, es el político correísta al que más ha tocado pagar los “platos rotos” de la corrupción denunciada contra su tienda política. Y todavía sigue con cuentas pendientes.
El 30 de julio de 2025 la sala penal de la Corte Nacional de Justicia, a través de la jueza Mercedes Caicedo, hizo pública la sentencia de trece años de cárcel, el pago de 250 millones de dólares y la pérdida de por vida de sus derechos políticos, por delitos de peculado con los recursos del erario nacional destinados a la reconstrucción de Manabí, que el 16 de abril de 2016 sufrió un terremoto devastador. La pena comparte con Carlos Bernal, secretario del comité de reconstrucción, quien se halla prófugo en los Estados Unidos.
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| El sindicado escucha la sentencia que le impone la Corte Nacional de Justicia, con trece años de prisión. |
Anteriormente, cuando en 2017 Glas accedió a la vicepresidencia en binomio con Lenin Moreno, fue condenado por corrupción para beneficiar a la constructora brasileña Odebrech. Y fue a prisión, pero salió libre en 2022 merced a un recurso de habeas corpus concedido dolosamente por un juez que ahora está en prisión por haber recibido dinero para sentenciar a favor del condenado.
Al revocarse aquel habeas corpus, Glas optó por refugiarse en la embajada de México en Quito, para no cumplir la sentencia judicial. En abril de 2024 elementos militares y policiales, por orden del gobierno de Daniel Noboa, irrumpieron en la embajada para detenerlo, evitando que escapara a México como había planeado el gobierno de Manuel López Obrador. El asalto a la embajada ha sido motivo de un litigio y denuncias internacionales contra el Ecuador, por haber roto disposiciones regladas en convenciones internacionales.
A raíz de la reciente sentencia a 13 años de cárcel, México insiste en el salvoconducto a favor de Glas, a quien considera “perseguido político”. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos también aboga a favor de Glas, aduciendo inclusive temas de salud, pese a los exámenes y certificados médicos que niegan los problemas de salud del ex vicepresidente. Durante el gobierno de Rafael Correa, la Comisión fue denigrada por el mandatario, restándole derecho a intervenir en un estado soberaano.
La situación legal de Glas cada vez se complica. Lo último que se ha conocido es la posibilidad de que se encuentre implicado en la confabulación que llevó al asesinato del candidato presidencial Fernando Villavicencio en agosto de 2023. De este hecho, basado en declaraciones de otros implicados en el caso, ya fue notificado por Fiscalía. También podrían estar comprometidos José Serrano, presidente de la Asamblea Nacional en el correísmo y alto funcionario de ese gobierno, junto con Ronny Aleaga, Xavier Jordán y Daniel Salcedo, figuras otrora notables de aquella tienda política.
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| El ex vicepresidente Glas en uno de sus momentos triunfales junto al presidente Rafael Correa. |
El ex vicepresidente Rafael Correa, refugiado en Bélgica, ha reaccionado en términos fuertes en contra del gobierno de Daniel Noboa, insistiendo en la inocencia de Glas, condenado por haber ejecutado obras de reconstrucción y promovido la reactivación económica de Manabí luego del sismo que causó alrededor de 700 muertos y pérdidas económicas muy grandes. Correa también fue condenado a prisión por corrupción y su condición es de prófugo de la justicia.
El crimen contra el candidato presidencial Fernando Villavicencio aún no se ha esclarecido. De los primeros siete sicarios detenidos por el asesinato, uno fue acribillado en el acto y seis, que fueron a prisión, fueron ahorcados en la cárcel, seguramente para evitar que hablaran de los autores intelectuales a los que obedecían.
Glas ha insistido en que se consideren sus condiciones de salud, para no mantenerse en prisión, pero las pericias médicas han certificado que se encuentra debidamente atendido, y en condiciones mentales normales, pese a que habría tratado de engañar a los investigadores sanitarios mediante fingimiento.
De alguna manera, la actitud del personaje es típica de quien quiere llamar a compasión para influir en las autoridades judiciales.
Su situación legal es complicada, pues de la primera condena a ocho años de cárcel, deberían sumarse los 13 que acaban de imponerle, aunque queda la posibilidad de que presente recursos de apelación que obligatoriamente deberán ser considerados.
En todo caso, Glas es el ciudadano que, luego de haber ejercido altas funciones públicas en el Estado, es el personaje destacado del correísmo que ha dado la cara para responder frente a los delitos por los que ha sido procesado y sentenciado. Muchos miembros de esa tienda están prófugos y unos pocos tras las rejas.

