El literato y lingüista Marco Tello, en su estudio y biblioteca. (Foto Andersson Sanmartín)

El título que antecede, de una obra de Walter Porzig (Alemania, 1895-1961), pionero de la lingüística moderna, encaja en la colección de temas históricos y de la cultura nacional y universal, de Marco Tello, tratados con maestría literaria y aciertos técnicos en el uso del lenguaje

La realidad y la otra realidad (microensayos)” tiene más de ciento sesenta artículos publicados por Marco Tello Espinoza en diario El Tiempo y las revistas Coloquio y AVANCE. “Un libro delicioso, interesante, para leerse en varias tardes y gozar de artículos llenos de fina ironía, algunos; de copiosa información, otros, y todos escritos con dominio y amor a la lengua”, dice en el Prólogo Gonzalo Ortiz Crespo, de la Academia Ecuatoriana de la Lengua.   

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Lo publicó la Universidad del Azuay. El autor es periodista, doctor en Filología por la Universidad de Cuenca; miembro de la Academia de la Lengua; fue docente del colegio Benigno Malo, director de la editorial de la Casa de la Cultura del Azuay y de su archivo histórico. También, profesor y decano de la facultad de Filosofía de la Universidad del Azuay. Continúa en AVANCE, cofundador en 1978 y en Coloquio, de la UDA, fundada por él en 1991.

Marco Tello, el autor, con Francisco Salgado, rector de la UDA, y Gonzalo Ortiz Crespo, de la Academia de la Lengua, participaron en la presentación.

A continuación algunos fragmentos como pinceladas, con colorido, precisión, ironía y humor - cuando son necesarios- sobre personajes de la cultura local, nacional y del mundo, trazos históricos, reflexiones gramaticales, de género y uso del idioma. Tello junta en la cortedad de un artículo contenidos biográficos, reseñas, y la erudición del estudioso de la lengua en una colección de joyas sobre literatura, arte, historia, cultura y minucias de la vida, aplicando en la práctica sus conocimientos teóricos sobre el lenguaje. Los párrafos entresacados son bocaditos de aperitivo para el banquete de la lectura total. Tello ha escrito varias obras sobre el lenguaje y en “La realidad y la otra realidad” pasea por ese mundo maravilloso, donde las certezas fundidas con la ficción, los sueños y pensamientos, multiplican la realidad como en un juego mágico de espejos.

Presencia de Solano

“Vivía en un medio que había dejado marchar casi inadvertidos a los académicos franceses, pero cuyas huellas orientaron los pasos del paciente religioso. Evocar el periodismo de Solano nos acerca también al monje consagrado a la investigación. La crítica mordaz, los toques incisivos y hasta los improperios estuvieron alentados por la misma sinceridad con que el fraile recogía agua del río Matadero para comprobar que es dañina porque contiene carbonato de sal y caparrosa verde, no por las virtudes misteriosas atribuidas por el vulgo. Con la paciencia con la que disecaba un pájaro, desinflaba de fatuidad a sus pomposos adversarios. (El Tiempo, 13 de enero de 1982)
Retorno a la madre tierra

Rubén Astudillo irrumpió con voz irreverente en el horizonte lírico de Cuenca de la inolvidable década de 1960, tras la huella de los compañeros mayores de la generación. Jóvenes literatos y artistas se abigarraron en un frente común, de aspiración universal alrededor del grupo Syrma, suerte de versión formal cuencana de los tzánsicos, en el ámbito de la poesía. Con algo de bohemia y nadaísmo, tocados por el ritmo desafiante de blues y rock and roll, asumieron el arte como afirmación de la existencia… Sin embargo, el alma de todos sobrellevó y acaso sobrelleva aún la hermosa pesadumbre del universo, vasto mundo que en la poesía de Rubén gravita sobre un punto de sustentación: la madre tierra, a la que acaba de retornar. (febrero de 2003)

Martí: nuestro sueño de hombres libres

De pronto, la sinfonía de la selva estalla en balacera. Los revolucionarios que se han internado en la isla por el flanco más agreste, se esfuman entre las palmas espinadas. Una sombra se dobla sobre las matas, entre los fogonazos de la fusilería. Los soldados se aproximan cautelosos, remueven el cadáver, hurgan entre las ropas: ¡Es José Martí! Tiene el cuerpo destrozado y el alma del color de la bandera… El trofeo sangriento fue sepultado en Santiago de Cuba. Los soldados españoles no enterraban allí, como suponían, el cuerpo y el alma de la resistencia; depositaban en lo hondo de Latinoamérica la semilla de la revolución.(Coloquio, año 5, número 16, enero-marzo 2003, pág. 18)

Dos centenarios

César Andrade y Cordero y G h. Mata innovaron entre nosotros, cada uno según su temperamento, formación y sensibilidad, el lenguaje poético de la época. Andrade incorporó al poema la ebriedad de las formas, el juego metafórico, la sensación casi visual de la música de Debussy… Mata rompió tempranamente con el espíritu, la forma, el ritmo y la sonoridad de más de un siglo de tradición lírica local…

Batalladores, combativos hasta la ancianidad, sobrellevaron con lucidez su espíritu inconforme. Habían venido el mismo año a este mundo y descendieron casi iguales al sepulcro. Andrade en 1987; Mata, diez meses después, en 1988. Y juntos permanecen en el recuerdo de sus conciudadanos. (Avance, No. 147, febrero de 2004, p.9)

Cárdenas: la vida y la memoria

Recordamos la reflexión de Eliécer Cárdenas Espinosa en su último artículo de Avance (septiembre, 2021), “La Casa, ¿Y la Cultura?”. Con indudable conocimiento de causa –él mismo fue semilla, y también fue floración-, desaprobó la gestión administrativa de la Casa de la Cultura Ecuatoriana a partir de la vigencia de la actual Ley Orgánica. El criterio sobre los efectos del nuevo orden legal era desfavorable, porque apagaron la creatividad y empobrecieron las expresiones culturales…

…Quizás fue esa amplia noción de cultura la que provocaba el malestar de Cárdenas Espinoza frente a la gestión de la Casa, una noción en la que caben plenamente la propia vida, la obra y la memoria del escritor, más allá del breve fulgor existencial. (Avance Nro. 348, noviembre 2021, p.7)

El arte de preguntar

- ¿No habéis experimentado, una tarde cualquiera, el deseo irreprimible de expresar vuestro tedium vitae diciendo: “Hay tardes en la que uno desearía irse a la M?”

- Sí, claro, doctor, muchas veces.

- Evidentemente, un poeta no puede hablar así –sentenció-. Dirá lo mismo, pero de bonita manera; dirá, por ejemplo: “Hay tardes en las que uno desearía embarcarse y partir sin rumbo cierto…”

Esperabais que continuara recitando la estrofa, pero el maestro dobló el brazo y miró el reloj.

 Paco Estrella mantenía estrecha amistad con Marco Tello en los años sesenta, como muestra esta caricatura que le hizo en un momento de inspiración artística y Marco la conserva con afectuoso recuerdo. 

- Proseguid, caballeros –exclamó, incorporándose-. Miró de nuevo el reloj, hizo una leve señal de despedida y se marchó. Alegres, bien motivados, continuasteis mientras él se alejaba: “y, silenciosamente, de algún puerto/irse alejando mientras muere el día”.

¿Quién era aquel personaje que enseñaba a ver el mundo en la debida proporción que da el humor? Sus alumnos y numerosos amigos de ayer no necesitarán leer aquí el nombre; quienes no hayan oído hablar de él honrarían su memoria averiguándolo (ahora andaría por los noventa años de edad). En este nuevo aniversario de independencia política lo has evocado fugazmente como una sombra indeleble, ineludible; obligada referencia en el proceso incesante de emancipación mental. (Avance, noviembre 2011, p.7)

Saramago: su innegable don profético

“… Los jubilados constituyen un peso muerto para el IESS y para la sociedad. Para el IESS, porque malbarata sus fondos al entregarlos un sector que no hace nada, vagos que no contribuyen al progreso. Para la sociedad, porque constituyen una carga de la que no atina a liberarse… A este propósito, nos vendría muy provechosa la lectura Las Intermitencias de la muerte de José Saramago, una forma de rendirle homenaje en el centenario de su nacimiento (1922-2010)… Un 31 de diciembre –cuenta Saramago- la muerte decidió no trabajar. A la euforia del primer momento por una supuesta inmortalidad, sucedió una grave problemática social: miles de personas, ya al borde del sepulcro, obligadas a pervivir agonizantes. Ancianos incurables atestaban los corredores de la casas de salud. No hay muertos, era la respuesta desesperante que provenía de empresas funerarias. Para los hospitales, para la Iglesia, para las compañías de seguros, presentaban un grave problema los jubilados con culpas y pólizas pendientes… La solución aplicada por las fuerzas vivas fue tan pragmática como las que esgrimirían hoy quienes opinan que la eliminación de las pensiones a los jubilados podría salvar al IESS. Dicha solución consistía en dejar el asunto en manos de la mafia (maphia, en Saramago). La mafia ejecutaría sus planes siniestros en silencio, aliviando de ancianos a la comunidad y, asimismo, liberando de remordimiento a la instituciones ya acostumbradas a mirar para otro lado.

Transcurridos siete meses, la muerte volvió a trabajar. Lo festejaron los empresarios, que respiraban un aire transparente como el whisky. Pero los problemas se multiplicaron. Las casas de salud no atinaban qué hacer. ¿Dónde los ataúdes y los sepultureros, dónde los curas que presidieran el entierro de miles de fallecidos que se sumaban a los setenta mil moribundos que pervivieron mientras la muerte tomaba vacaciones? Renovar la confianza en la maphia era la solución. (Avance, No.351, septiembre 2022,p.7)

Mucho que contar y cantar

“Los reporteros se pasan la vida jodiendo a otros y sentados fumando, tomando café y escribiendo pendejadas”. Así se expresaba el ministro de energía. Poco antes había confesado a los reporteros que le gustaría tomar a las mujeres por los cabellos, arrastrarlas hacia la caverna y comérselas. Por su parte el ministro de obras públicas había perdido la cabeza y los calzoncillo en un hotel. Furioso por la publicación de la noticia, amenazó a una periodista extranjera con expulsarla por morbosa…

En política, menudeaban los escándalos y había personajes de novela. Se verá a los ministros cargando las mochilas escolares a la espalda, fabricadas por una empresa colombiana que con un irrisorio capital recibió la adjudicación de un contrato millonario. Se verá en el centro a la autora del negociado, respaldada por esta rotunda declaración presidencial: “A la ministra de educación no me la mueve ni un terremoto”. Se verá al mandatario vaciando una funda de leche por el embudo de la boca, aunque ese producto populista fue declarado no apto para el consumo humano. Se lo verá en una nación vecina, vestido de inca, los dedos untados de cuy y mondongo, en una visita oficial memorable porque demostró que no tenía idea del país donde gobernaba. En fin, se le verá al Presidente fandanguero cantándole en una farra a Lorena Bobbit. “Al conocerlo a usted veo que el pueblo ecuatoriano ya es maduro, porque usted representa lo que realmente somos”, expresó con bastante razón la agraciada mujer, célebre por haberle cercenado el pene al marido. (Avance, No. 219, febrero 2010, p.9)

Asistentes a la presentación del libro “La realidad y la otra realidad”, en el auditorio Mario Jaramillo de la UDA, el 26 de junio.

Entre la afrenta y la valoración social

Circulaban los primeros números de AVANCE cuando desapareció un alto oficial de las Fuerzas Armadas. Al cabo de los días, el militar reapareció en un rincón de la selva dando pábulo al rumor de un ajuste de cuentas pasional. No había otra explicación para el hecho de que los captores le hubiesen vuelto vivo sin ton ni son. El episodio mueve hoy a recordar lo que hace siglos le sucedía al vencido opositor si se entregaba, a condición de que le fuera respetada la vida. No bien descendía a las oscuras galerías le arrancaba los ojos el verdugo bajo la justificación de que solo se le había prometido ante Dios conservarle la vida. En el caso del alto oficial no se trataba de los ojos sino de la fantasía colectiva que la sección “Vida en Broma” recogió en un juego de palabras: los malhechores confundieron orden de captura con orden de capadura. (AVANCE No. 320, julio 2018, p.7)

Imágenes del mundo

Es difícil aceptar el cambio que ha experimentado en los últimos tiempos la imagen exterior del planeta, sobre todo desde la pandemia. En las bancas escolares aprendimos que el planeta es redondo y achatado en los polos. Sin embargo, no era fácil, como ahora, precisar la ubicación de un punto recóndito, quizá escondido en los repliegues de la superficie terrestre, porque había que aproximarse al mapamundi, no siempre al alcance de la mano…

Es la representación esférica la que ha venido a deformarse. Gracias a la aplicación que la tecnología pone al alcance de la mano, el mundo ya no parece redondo, no es la esfera azul que flota en el espacio infinito entre miles de estrellas, como lo han captado las cámaras de los astronautas. Ahora se ha vuelto plano, rectangular; tiene la dimensión de un objeto que cabe holgadamente en la palma de la mano y también se lo puede guardar en el bolsillo. Es el celular...(Avance, No. 355, abril 2023) (RTE)

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