
Es difícil lograr fotos de todos los graduados juntos. En 1990, bodas de plata, sentados: Efraín Rodas, Juan Manuel Moscoso, Gustavo Vega, Juan Carrión, Jorge Molina, Hugo Calle, Juan Cordero, Luis Pacheco, Lautaro Pesántez. Detrás: Eduardo Reyes, Ernesto Cañizares, Hugo Calle, Juan Carrión Eduardo Reyes, Ernesto Cañizares, Plutarco Buzetta, José Crespo (+), José Vázquez (+), Carlos Daquilema, Patricio Ugalde, Germán Montes, Fernando García, Arturo Carpio, Alfredo Benalcázar y Fidel Nivelo.
Al celebrar las bodas de oro profesionales evocaron las aulas universitarias, las experiencias del ejercicio, la formación de familias y hogares y, para valorar el tiempo por delante, la jubilación, la vida de padres, abuelos y bisabuelos
Los médicos también envejecen. Los que se graduaron en 1975 en la facultad de Medicina de la Universidad de Cuenca, reunidos el 22 de febrero, celebraron los cincuenta años de haber pronunciado el juramento hipocrático, que lo conocen de memoria.
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| En 2025: Primera fila: Juan Molina, Hugo Pacheco, Juan Cordero, Juan Carrión, Ernesto Cañizares, Plutarco Buzeta, Hugo Calle, Juan Manuel Moscoso, Patricio Ugalde. Segunda fila: Eduardo Reyes, José Vega (nieto de José Vega Delgado, ausente), Fidel Nivelo, Alfredo Benalcázar, Aturo Carpio, Vinicio Medina, Carlos Daquilema, Lautaro Pesántez y Efraín Rodas. | 2020: Adelante Eduardo Reyes, Ernesto Cañizares, Alfredo Benalcázar, Fidel Nivelo, Plutarco Buzzeta, Arturo Carpio, Luis Pacheco y Efraín Rodas. Atrás: Hugo Calle, Lautaro Pesántez, Juan Carrión, Gustavo Vega, Carlos Daquilema, Juan Cordero Ortiz, Juan Manuel Moscoso, Vinicio Medina y Fernando García. |
La noche de un viernes 22 de febrero de entonces, el decano de la facultad, Claudio Arias Argudo, los impuso el birrete doctoral tras siete años de estudios sacrificados e intensos. Aquel decano ya está en la tumba y ahora la doctora Vilma Bojorque Iñiguez, decana de estos días, y la presidenta del Colegio de Médicos del Azuay, doctora Miriam Silva Vázquez, colocaron en el pecho de cada uno un botón, por sus bodas de oro profesionales.
En la ceremonia estuvieron autoridades de Medicina y familiares de los médicos cincuentenarios, para rendir homenaje a quienes entregaron su vida a sanar las dolencias de miles y miles de pacientes de toda condición social, económica, y de toda rutina diaria.
“El medio siglo ha pasado volando”, fue frase pronunciada como familiar saludo entre unos y otros. También se habían reunido hace veinte y cinco años por las bodas de plata, pero ahora el brillo de esa plata lucía más acentuado en quienes aún conservan los cabellos, que son la mayoría, como muestran las fotografías.
Fue una noche de recuerdos e intercambio de experiencias entre médicos generales, radiólogos, otorrinolaringólogos, oftalmólogos, anestesiólogos, neurólogos, ginecólogos, coloproptólogos y más especialistas. También ocasión para evocar el sistema de estudios de sus tiempos universitarios, con maestros sabios, rigurosos y estrictos, que no dejaban pasar de año si los alumnos no se hubieran quemado las pestañas sobre voluminosos libros, y no hubieran cumplido prácticas obligatorias en centros hospitalarios o las morgues.
Eran tiempos en los cuales los alumnos debían memorizar los nombres de los huesos, músculos y las partes más ínfimas del cuerpo humano, para ubicarlos en la mente en el lugar exacto donde en la práctica profesional debían encontrarlos para intervenir en los tratamientos curativos. La mayor parte de nombres traían los textos en latín, grabados para siempre en la memoria, como los músculos Teres mayor y Teres minus, detrás de los hombros, que facilitan la movilidad en redondo de los brazos. Aquellas experiencias torturantes de malas noches de estudio, medio siglo después fueron temas de humor compartido entre los viejos ex alumnos.
En varias intervenciones médicos de medio siglo cumplido, evocaron a maestros como Orlando Regalado, Modesto Tamariz, Vicente y Nicanor Corral Moscoso, Leoncio Cordero Jaramillo, José Neira Carrión, Jorge Serrano Aguilar y Alberto García, entre otros, ninguno de ellos vivo. También se recordó a compañeros que ya nunca estarán en las conmemoraciones, como Bolívar Beltrán Bravo, José Crespo Jara y Luis Manuel Coronel, que partieron para siempre.
Veinte y tres fueron los graduados hace cincuenta años, en la única universidad que funcionaba en Cuenca. Ahora hay varias y cada año son más numerosos los graduados de doctores en medicina. La promoción de 1975 fue la última en ocupar la centenaria sede junto al hospital San Vicente de Paúl, y primera en instalarse en el nuevo local del sector de El Paraíso, junto al hospital Vicente Corral Moscoso.
En la reunión cincuentenaria los jóvenes médicos de aquellos viejos tiempos comentaron de su vida personal: la mayor parte, si no bisabuelos, al menos son abuelos. La graduación partió en dos la vida, pues luego vino la madurez, el matrimonio, la independencia y formación de los hogares, como manda la vida. Unos ejercieron privadamente la profesión y otros en el sector público. Uno que otro, alternó aficiones por la música, las letras, el periodismo, la docencia y otras ocupaciones. A modo de ejemplos están Gustavo Vega, rector universitario; Hugo Calle miembro de conjuntos musicales; Ernesto Cañizares dirigente deportivo y autor de varios libros; Fidel Nivelo, oftalmólogo de méritos reconocidos en el país y fuera.
De los 23 graduados hace cincuenta años pocos no estuvieron, pues aparte de tres que ya no viven –los médicos también mueren-, otros están fuera o tuvieron falta por no salir de noche. ¿Cuándo será la próxima cita? La crónica termina en puntos suspensivos…
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| En 1975, día del juramento hipocrático: Ernesto Cañizares, Hugo Calle, Juan Carrión, Juan Cordero y Gustavo Vega. | José Crespo, Arturo Carpio, Alfredo Benalcázar, Vinicio Medina, Efraín Rodas, Plutarco Buzetta, Lautaro Pesántez y José Vázquez. |



