
En las ciudades ecuatorianas hubo festejo la misma noche del triunfo. En la foto una manifestación en Guayaquil con la imagen de cartón del presidente, que se hizo popular en las dos vueltas electorales
La candidata correísta no aceptó los resultados en una actitud de inmadurez política y de mala perdedora, pese a que líderes de su propia organización reconocen la validez del triunfo del rival en una de las elecciones más pacíficas en mucho tiempo
El candidato presidente Daniel Noboa, de Acción Democrática Nacional (ADN), triunfó en forma holgada en la segunda vuelta de elección presidencial el 13 de abril, sobre Luisa González, de la Revolución Ciudadana. En primera vuelta, el 9 de febrero, obtuvo algo más de 17 mil votos sobre la candidata que pasó a segunda y fue derrotada con más de un millón de votos.
Las votaciones ocurrieron en paz y orden. La contundencia de las cifras del Consejo Nacional Electoral tomó por sorpresa a ganadores y perdedores y hasta a las encuestadoras que, como generalmente ocurre, fallaron. Hasta el cierre de las votaciones se habló de un empate técnico con el triunfo apretado proclive a un escrutinio demorado. Pero la información fluyó rápida marcando, desde el inicio, la tendencia aplastante de Noboa sobre la rival. A las 18H00 ya se preveía un resultado favorable al candidato y hacia las 20H00 la presidenta del Consejo Electoral declaró irreversible la tendencia del candidato, cuando más del 90% de los sufragios fueron escrutados.
Luisa González demoró en reaccionar a los resultados y cuando su derrota era indefendible, declaró no aceptarlos por un fraude del que habló sin pruebas. Su afirmación repetía el punto de vista de Rafael Correa, el verdadero contendor en las elecciones en las que González fue su portavoz. Ella dio su nombre, pero el jefe de la Revolución Ciudadana exiliado en Bélgica siempre estaba en primer plano pese a su condena judicial por corrupción de su gobierno.
La diferencia de votos entre candidatos deja diversas lecturas. En primera vuelta Noboa estaba triunfalista y seguro de ganar en primera vuelta y en la segunda, Luisa era la triunfalista segura de ganar la presidencia. ¿Hubo en primera un fraude que fue bien controlado en la segunda, con veedores nacionales y extranjeros incluidos delegados de cada candidatura en los recintos electorales?
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| El presidente Daniel Noboa recibió en Olón, Santa Elena, los resultados electorales, con serenidad y agradecimiento por la gran votación que le dio el pueblo ecuatoriano. Está acompañado de su esposa Lavinia. |
Lo indiscutible es que Noboa triunfó con la votación de ecuatorianos jóvenes, mayores, jubilados, adultos y hasta incapacitados físicos que hicieron filas para votar por él en los recintos. También los que no asistieron a primera vuelta en la segunda ya no estaban ausentes. Desde el debate presidencial la campaña dio vuelta atrás para Luisa, pues su intervención exasperada, agresiva e insultante al adversario, sumó votos a favor del rival que con prudencia y serenidad se controló ante el intento de sacarlo de casillas. Sus modales eran propios de las citas sabatinas que vio el Ecuador por diez años.
La imagen de Correa no le sumó votos a Luisa González; sin él como actor de campaña, Luisa habría tenido mejor votación. Caso similar podría ser el de Leonidas Iza apoyándola a través de la CONAIE, organización vilipendiada por el correísmo años atrás. Iza le restó más votos. Además, su pobre quinto lugar en la candidatura presidencial de primera vuelta, infló su sobrestima para negociar a favor de una tendencia que le persiguió en aquellos tiempos. La división de la CONAIE en vez de sumar restó votos a la candidata correísta.
Y otros elementos explicarían la derrota correísta: el candidato presidencial Jan Topic, que en primera vuelta tuvo apenas algo más del 0% de votos, se sumó a González en forma triunfalista, al punto de ser reconocido como uno de los ministros del gabinete de la posible mandataria. El tema de la desdolarización también le fue adverso, tratado en forma incoherente por asambleístas y asesores de González que no alcanzaron a rectificar los errores propalados.
Peor aún, las aseveraciones claras o disimuladas de Luisa a favor del gobierno dictatorial de Nicolás Maduro en Venezuela, el anuncio de la liberación de Jorge Glas de la prisión con sentencias ejecutoriadas de corrupción. Peor aún, la impugnación a los procesos de lucha contra la delincuencia y el terrorismo que mantienen la inseguridad en el país o, el anuncio de organizar grupos de gestores de paz para mantener vigilancia, control y organización política en las barriadas, en un proceso de influencia política en la vida diaria de los ciudadanos.

En definitiva, Noboa, asumirá la presidencia constitucional para el período 2025-2029 el 24 de mayo próximo. Y al fin de su mandato estaría en capacidad de aspirar a un nuevo período, para gobernar el país hasta cuando las figuras de la vieja política hayan llegado a su ocaso. Después de Juan José Flores, primer presidente del Ecuador con 29 años de edad al fundarse la República en 1830, Noboa, que ya fue elegido presidente en 2023 antes de cumplir 36 años, es el segundo mandatario más joven del país en toda la historia.
