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| Llaves de la ciudad y bastón de mando de la alcaldía, insignias elaboradas en la administración del primer alcalde de Cuenca en el siglo XX, Luis Moreno Mora. |
En general los alcaldes han sido ciudadanos ecuánimes, con valores culturales y cívicos notables para representar dignamente a la ciudad. El actual está a medio período y para una valoración acertada de su ejercicio habrá que esperarse hasta el final de su mandato
La asamblea constituyente de 1945 dispuso que las tres ciudades con presupuesto municipal mayor a tres millones de sucres –Quito, Guayaquil y Cuenca- eligieran alcaldes. Así quedó restablecida la autoridad municipal que se mantuvo en América desde tiempos de la colonia española.
Al fundarse Cuenca el 12 de abril de 1557 la monarquía nombró primer alcalde a Gonzalo de las Peñas, dignidad vigente hasta 1824, cuando a estas autoridades sucedieron los regidores hasta 1830, año de la independencia, a partir de la cual dirigieron las municipalidades los presidentes de concejo hasta 1945, cuando se restituyó las alcaldías, hace ocho décadas. En la actualidad, la dignidad incluye a todas las cabeceras cantonales.
El primer alcalde elegido de Cuenca con la Ley de 1945 fue Luis Moreno Mora, a quien en las ocho décadas han sucedido quince alcaldes, cinco de ellos en dos períodos, que hasta 1955 fueron de dos años, pero variaron luego por alteraciones electorales vinculadas a la inestable política nacional.
Los ochenta años de la alcaldía de Cuenca permiten valorar su vigencia en función de las transformaciones en la vida cotidiana, el desarrollo de los servicios, los avances culturales, la comunicación, la integración nacional e internacional y aspectos que evidencian el paso de la apacible ciudad de entonces a la actual metrópoli del mundo.
Un rápido recorrido empezaría por señalar que en 1945 la ciudad de aproximadamente cuarenta mil habitantes clamaba por agua potable. Los primeros contratos para construir la planta que a mitad del siglo se llamaría Cebollar, fueron en 1924, para un servicio insuficiente, intermitente y sin garantías de salubridad.
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| Artísticas medallas de bronce conmemorativas de los cuatrocientos años de fundación de Cuenca, difundidas por la Municipalidad el 12 de abril de 1957, en la alcaldía de Luis Cordero Crespo, descendiente del poeta homónimo del siglo anterior. |
Un comunicado del primer alcalde, Luis Moreno, tras asumir en diciembre de 1945, es el mejor testimonio de vida de la Cuenca de entonces: “Desde sus inicios, el actual Concejo se dio cuenta de que nuestra población carecía del servicio de agua potable. El agua que tomamos en la actualidad no es sino un vehículo de un sinnúmero de agentes patógenos…”
También aludía a grandes deudas dejadas por la anterior administración, a la que criticó por la contratación de teléfonos automáticos, “imprudente y onerosa que se vio obligado a cumplir, sin vacilaciones, no obstante los sacrificios económicos que comporta, en guarda exclusiva del crédito municipal y el prestigio y decoro del Concejo; a pesar de ello, ha enfrentado con verdadero valor, con verdadero civismo, la ardua tarea de proveer de agua potable a la ciudad, lo mismo que la luz y fuerza eléctrica”.
El sistema de alcantarillado de la ciudad venía de inicios de la década de los 40 del siglo XX, con los canales de El Gallinazo y El Chanchaco, para cubrir 130hectáreas cada uno de oeste a este de la “parte vieja” de la ciudad. Hacia ellos concurrían colectores secundarios para dirigirse a Monay por el declive topográfico, y desembocar al río Tomebamba. En la actualidad grandes colectores recogen las aguas servidas de la ciudad y las transportan a las lagunas de oxigenación de Chaullabamba, para su purificación y retorno al cauce reunido de los cuatro ríos de la ciudad. Este sistema opera desde 1999 y es ya obsoleto, pues pese a las ampliaciones se necesitan nuevas plantas de purificación.
Joaquín Moscoso Dávila, último presidente municipal antes de la alcaldía, se empeñó en la telefonía para Cuenca y el 26 de noviembre de 1945 –fines de su gestión- la contrató con la firma sueca L.M. Ericsson, “en el afán de dotar a la ciudad de uno de los elementos que caracterizan a un pueblo por su cultura, resolvió establecer un servicio completo de Teléfonos Automáticos Modernos”, decía el documento contractual para mil líneas.
En 1922 Carlos Vega Hacha había instalado un sistema telefónico de magneto en Cuenca, de 300 líneas que operaban con manivela, servicio que duró poco tiempo, pues no era indispensable en una ciudad donde los mandaderos eran eficientes llevando y trayendo los recados.
El 16 de julio de 1949 el alcalde Enrique Arízaga Toral inauguró la planta telefónica municipal, la primera automática del Ecuador, con 600 abonados de los mil posibles. El servicio tuvo éxito y en 1954 debieron ampliarse mil líneas más, que estuvieron saturadas en 1958.
Al promediar el siglo XX la ciudad había crecido, también sus necesidades y las proyecciones de desarrollo. La municipalidad preveía soluciones apropiadas y el 9 de febrero de 1948 creó la Empresa de Luz, Agua y Teléfonos, EMLAT, para especializar sus servicios públicos con profesionales técnicos en cada área.
No obstante, la expansión desbordó las capacidades de la empresa que, en 1968, fue sustituida por la Empresa Municipal de Teléfonos, Agua Potable y Alcantarillado (ETAPA. El primer considerando de la ordenanza de creación dice “que los problemas ocasionados en la prestación de servicios de agua potable, alcantarillado y teléfonos de la ciudad de Cuenca como en sus parroquias rurales se han agravado notablemente debido al gran crecimiento demográfico y las soluciones adoptadas hasta el presente son insuficientes para resolver el problema y peor aún en el futuro”. La nueva entidad nació con autonomía administrativa y económica.

Cuando se creó ETAPA Cuenca tenía 80 mil habitantes y era servida por 39 kilómetros de redes de agua potable, 93 kilómetros de alcantarillas, dos mil aparatos telefónicos y disponía de 240 litros de agua por segundo. Actualmente tiene alrededor de 500 mil habitantes. Excepto el sistema telefónico, que sobrepasó de 130 mil abonados hasta la irrupción de la telefonía celular desde los años 90 del siglo pasado, los demás servicios han tenido un desarrollo exponencial y alrededor del 98% de la población urbana dispone de agua potable y, el medio rural, más del 75% de la población. Además, ETAPA incorporó las telecomunicaciones y es proveedora de internet, con un avance tecnológico notable.
Al crearse la alcaldía ya habían sido tapadas las acequias que escurrían aguas por las calles del centro histórico, recién adoquinadas con piedras de andesita. Pocos carros rodaban por ellas y aún permanecían las acémilas como medios de transporte y carga: fotos conservadas de la plaza María Auxiliadora, en la calle Benigno Malo, zona de El Padrón, así como en San Sebastián y plaza San Francisco, muestran “parqueos” de caballos, para vecinos de áreas rurales en días de feria.
Pero la irrupción de los vehículos motorizados vino en incremento imparable, así como la transportación pública mediante buses urbanos y a las parroquias, poco a poco, servidas por carreteras. Hoy, las calles desbordan de carros y el congestionamiento es un problema muy grave, sin solución.

El tranvía, actual sistema moderno y elegante de transporte urbano.
Un referente de modernidad en el servicio de transporte urbano es el sistema tranviario, que opera desde 2017 en conexión entre extremos de oriente a occidente de la ciudad. El servicio fue anunciado antes de su construcción para 120 mil pasajeros diarios, pero su ocupación aproximadamente llega a 30 mil usuarios por día, porque la ruta no atraviesa zonas por las que convendría su uso.
En 1941 empezó a operar el transporte aéreo de Cuenca, cuatro años antes del advenimiento de la alcaldía. El aeropuerto, entonces distante del centro histórico, desde hace medio siglo está dentro de la expansión urbana y más pronto que tarde iría a un nuevo emplazamiento, posiblemente en la zona de Tarqui. Pero el servicio de aeronavegación no ha progresado lo necesario y la ciudad es mal servida por las empresas de aviación interna e internacional.
En 1945 la Universidad de Cuenca, fundada en 1867, fue el único plantel de educación superior de la ciudad, pero desde las últimas décadas del siglo pasado varias universidades de Guayaquil y Quito establecieron sedes y en la actualidad las de mayor renombre son la tradicional de Cuenca, la Universidad del Azuay, la Universidad Católica y la Politécnica Salesiana. Con el sistema bancario pasó algo similar, pues al Banco del Azuay, fundado en 1913, siguieron desde las dos últimas décadas del siglo XX numerosos establecimientos.
En lo deportivo es de destacar que el inicio de la alcaldía coincide con la inauguración del estadio municipal, que ha ido modernizándose, en la avenida Solano, sede de eventos futbolísticos nacionales e internacionales y de eventos sociales importantes. Deportistas de diversas disciplinas figuran entre los más destacados del país y se han consagrado en grandes competiciones internacionales y del mundo.
La fisonomía de la ciudad, bañada por cuatro ríos, es uno de los atractivos para la promoción turística, así como para que en 1999 Cuenca fuera proclamada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, punto de partida de una etapa de incorporación como destino de citas nacionales e internacionales de comercio, arte y cultura.
Las ocho décadas de la alcaldía deberían interesar a la municipalidad y a las instituciones culturales, para rememorar el ingrediente histórico y fundamentalmente para realizar eventos destinados a relievar la valía de la ciudad y fortalecer su posicionamiento en ámbitos trascendentales. Ojalá esta ligera nota periodística abriera los ojos de quienes dicen amar a la ciudad, para que no pase desaprovechada la oportunidad.
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| El parque central y la calle Sucre, en proceso de pavimentación con adoquines, a fines de la década del treinta del siglo pasado, poco antes de crearse la alcaldía en 1945. | A mediados del siglo XX se impulsó la dotación de agua potable a la ciudad. Se aprecia, en la planta de El Cebollar, el sistema de aireacción con chorros elevándose sobre un reservorio en forma espectacular y artística. |



