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Juan Pablo II  

Medio millón de personas se concentró en el campo eucarístico de Miraflores para la misa que celebró el Pontìfice y para recibir sus bendiciones el 31 de enero de 1985

La elevación de los Papas Juan XXIII y Juan Pablo II a los altares ha reactivado el recuerdo de la visita que el segundo de ellos hiciera al Ecuador entre el 29 de enero y el 2 de febrero de 1985. Estuvo en Quito, Guayaquil, Latacunga y Cuenca.
 
En Cuenca, su presencia fue motivo para la más grande concentración humana que se haya dado jamás en esta ciudad, pues se calcula que medio millón de personas asistió en el campo de Miraflores a la Misa que el Pontífice ofició en el templete erigido en ese sitio al norte de la ciudad. Miles de personas de provincias del austro del país, estuvieron en Cuenca para conocer personalmente y saludar al Papa.
 
Juan Pablo II llegó al aeropuerto de Cuenca, en un avión de la compañía SAN, a las 11:00 del 31 de enero. El arzobispo Luis Alberto Luna Tobar, el Alcalde Xavier Muñoz Chávez, el Gobernador Patricio Muñoz Monsalve, estuvieron para saludarlo, junto con autoridades militares, policiales y representantes de instituciones públicas y privadas y congregaciones religiosas.

Juan XXIII


 
El Pontífice saluda con el Gobernador del Azuay, Patricio Muñoz Monsalve. Están también el Alcalde Xavier Muñoz Chávez, el arzobispo, delegaciones de organizaciones sociales y autoridades.
Tras la ceremonia de bienvenida, en la que el Alcalde puso en manos del Papa las llaves de la ciudad, se trasladó al campo eucarístico utilizando el papamóvil, con multitudes que le ovacionaron en el trayecto y en el que recorrió, entre la multitud concentrada, por las calles improvisadas entre cercos humanos, para que el público pudiera mirarlo de cerca.
 
Alrededor de 500 mil personas asistieron a la misa del Papa en el Parque Miraflores de Cuenca
 
Juan Pablo II, con el arzobispo Alberto Luna, saluda al público apenas desciende del avión que lo transportó a Cuenca.
Luego de las ceremonias religiosas, Juan Pablo II fue conducido hasta la Casa Arzobispal, para el almuerzo y un breve descanso, pues a las 14:00 se trasladó a la Catedral de La Inmaculada, donde concedió audiencias a religiosas de claustro, padres de sacerdotes y reclusos de los centros penitenciarios de Cuenca.
 
La visita de Juan Pablo II a la ciudad de Cuenca se prolongó por aproximadamente seis horas, pues hacia las 17:30 se embarcó con rumbo a Guayaquil, donde permanecería hasta el 2 de febrero, para proseguir en Perú su peregrinación por países latinoamericanos.
 
La breve estancia del Papa en Cuenca se ha grabado en la mente de los cuencanos que recuerdan ese acontecimiento religioso e histórico irrepetible –al menos hasta ahora- en la vida del Ecuador y de Cuenca en particular.
 
 
 
 
 
 
 
La despedida del papa al descender del papamóvil para dirigirse al avión que le conducirá a Guayaquil, la tarde del 31 de enero de 1985.