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La selección ecuatoriana tuvo una presencia decorosa en el Campeonato Mundial de Fútbol y fue objeto de severas críticas y acalorados aplausos, en distintos momentos de su trabajo en los estadios exigentes de Estados Unidos y México. 

Las penas y alegrías no van solas, andan emparejadas. Eso pasa en la vida, en el deporte, en la política y en todo. La alegría en los triunfos del fútbol, la tristeza de las derrotas, más que las buenas o malas noticias desbordan por todas partes del planeta en las últimas semanas

El Campeonato Mundial de Fútbol es acontecimiento trascendental entre junio y julio del año en curso, llevando a segundo plano de las pantallas de televisión la preocupación por lo cotidiano. El rey de los deportes es cada vez más apasionante religión que cunde en el planeta. Los astros que dominan la pelota son semidioses de niños, jóvenes y adultos que graban en la memoria y en las pupilas los goles gritados en los estadios y los colores de las camisetas que identifican el origen más que de los países, a los clubes a los que pertenecen.

Estragos de dos sismos que sufrió Venezuela a finales de junio de 2026. 

   A tanto ha llegado el fervor por el fútbol que es capaz de mover y generar incuantificables ingresos económicos en el turismo, el negocio de las taquillas, la venta de camisetas, las apuestas, pronósticos o recuerdos de la cita. Y no dejan de crearse sospechas relacionadas con los arbitrajes o presiones políticas, como ocurrió con una llamada del presidente de USA a la FIFA, para pedir que eliminara una tarjeta roja contra un futbolista 

 Ecuador tuvo una participación discreta, provocando sufrimientos y entusiasmos súbitamente cambiantes, luego de empezar con dos derrotas y sorprender con un triunfo colosal sobre Alemania, eliminándolo de la segunda etapa del campeonato. Pero el alegrón impresionante terminó al caer derrotado al inicio de la segunda etapa del campeonato, cuando la selección de México se impuso en los resultados. Así es el fútbol y lo que manda son los goles.

La provincia ecuatoriana de Zamora sufrió un aluvión que causó numerosas muertes y pérdidas grandes. El cuerpo de la gobernadora aún no es encontrado.  

   El encuentro Ecuador-México estuvo contaminado con un trasfondo político, pues los comentarios oficiales y las apreciaciones de los aficionados de ese país hicieron del encuentro un motivo de revancha por la incursión de la fuerza pública en la embajada de México en Quito, para detener al expresidente Jorge Glas cuando tenía listo un plan del presidente López Obrador para llevarlo a su país como refugiado. Y Glas no era un santo ecuatoriano, sino un sentenciado por delincuencia organizada y negociados millonarios en perjuicio del Ecuador. Aquel episodio estuvo presente para convertir los juegos limpios deportivos en patadas groseras, no solo en la cancha, sino también en la conciencia colectiva.

    En todo caso, el campeonato mundial causó un paréntesis en el trajín cotidiano de los países participantes, para disminuir la intensidad de noticias tan duras como los sismos con casi cuatro mil muertos en Venezuela, víctimas a las que se sumarán muchas más cuando se acabe de remover los escombros de los edificios destruidos y las tierras cuarteadas.

Darío Macas, alcalde de Machala, capturado para que rinda cuentas acusado de enriquecimiento ilícito

Cuando Ecuador logró el pase a la segunda etapa del torneo al vencer a  Alemania, Noboa decretó un largo feriado para que el pueblo festejara el momentáneo triunfo, además, con la supresión de impuestos a la cerveza. El fútbol es, pues, la pasión que desborda todos los límites y desvía la atención sobre situaciones no agradables de la vida cotidiana, como la tragedia provocada por un aluvión en Zamora, que sepultó vivas a varias personas y afectó a centenares de familias.

   Hasta noticias escandalosas de corrupción desvanecieron los gritos de gol en canchas de Estados Unidos y México, países anfitriones. El 6 de junio la Fiscalía y la policía allanaron la casa del alcalde de Machala, Darío Macas, y lo detuvieron con su esposa y una amiga, para que respondieran ante la justicia por enriquecimiento ilícito, pues desde 2019 en el cargo, el alcalde ha montado empresas familiares al servicio municipal, con montos de utilidad por seis millones de dólares.

Y al menos cinco o seis alcaldes del Ecuador han sido capturados por cometer gestiones similares, impidiéndolos disfrutar del juego de sus equipos preferidos en el campeonato mundial de fútbol.

Bajo la responsabilidad de la presidenta electa del Perú, Keiko Fujimori, y del presidente Abelardo de la Espriella, de Colombia, estará el destino de los países latinoamericanos en los próximos años.

   En Perú y Colombia candidatos diferentes a los líderes del socialismo del siglo XXI ganaron las elecciones presidenciales y se posesionarán en las próximas semanas. Sus triunfos, casi empatados con sus rivales cercanos, no dejan presumir que después del Mundial de Fútbol sus países puedan ser gobernados en paz, seguridad y bienestar colectivo. En fin, siguen y seguirán las penas y alegrías en la vida y el destino de la gente y de los pueblos, mientras se espera el año 2030, cuando el mundo vivirá el próximo campeonato de fútbol mundial.