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La pandemia marcó la conmemoración, reflejándose en profusión de fotografías y alusiones en un libro informático, entre artículos de interés histórico, cultural y de la vida de los cuencanos de ayer y de hoy. Pero muchos personajes y temas memorables han sido ignorados

La Ciudad de todas las orillas: así titula un libro de 330 páginas publicado en la internet por la Municipalidad de Cuenca por el bicentenario. Reúne artículos sobre diversos temas de la ciudad, con profusión de fotos. Sus autores son miembros de la Junta del Bicentenario, concejales, funcionarios municipales e invitados.

Es la constancia oficial del bicentenario y lástima que no se lo haya impreso, aunque el contenido no refleja mucho los hechos, personajes y circunstancias memorables en dos siglos corridos desde 1820, sobre lo cual hay algunas referencias muy generales entre los textos.

Muchos temas merecían capítulos especiales, como el combate de Verdeloma, el 20 de diciembre de 1820, un mes y medio después de la independencia, cuando las huestes españolas masacraron a doscientos soldados defensores de la libertad y se proscribieron las conquistas, volviendo todo a un estado peor al anterior. Veinte y ocho sobrevivientes de la derrota fueron fusilados en la plaza de San Francisco de Cuenca, donde no hay una placa que recuerde semejante episodio. Tampoco se resalta el tema del periodismo, que lo inició Fray Vicente Solano en 1828, ni los valores significativos de esta actividad, como Manuel J. Calle o las publicaciones escritas; o la presencia de la radio y la televisión, hasta los medios informáticos actuales. Gente que destacó en la investigación histórica y la cultura también está ausente de la obra conmemorativa: Víctor Manuel Albornoz, Julio Matovelle, Benigno Malo, César Dávila Andrade, César Andrade, Antonio Lloret, solo por citar ejemplos. Los poetas Luis Cordero y Remigio Crespo Toral recibieron coronas de oro. En el caso de Crespo Toral, su corona es aún causa controversial por ocultarse en una bóveda bancaria de la que se rescató en 2015 con allanamiento judicial, pero volvió a ella por desidia municipal. Este tema al menos merecía una referencia.

De 1920 a la actualidad Cuenca experimentó un desarrollo notable: el agua potable, la telefonía, la expansión urbana, el paso de lo rural a lo urbano, de la paja toquilla a la industria, la presencia universitaria, el comercio, la declaratoria de ciudad patrimonial del mundo, etc., ameritaban algún detenimiento. No obstante, vale reconocer un trabajo sobre los planes maestros, obra urbana fundamental del siglo XX, preparado por personal del Laboratorio de Urbanismo de la facultad de Arquitectura de la Universidad de Cuenca.

En deportes descolló y dio al país al único campeón olímpico, Jefferson Pérez. También son historia de Cuenca hechos de los que debió hacerse memoria, unos buenos y otros no. Daniel Palacios Izquierdo descubrió la potencialidad energética del río Paute y allí está el complejo hidroeléctrico mayor del país en operación. La gran crecida del río Tomebamba en 1950, que se llevó los puentes de acceso a la ciudad, hecho digno de memoria, que acaso ya no se recuerde después de otro siglo. También, en 1964 una mujer fue quemada viva en Molleturo, víctima del fanatismo religioso, por la misma época en que en Santa Ana y San Cristóbal, parroquias de Cuenca, se cometieron asesinatos de origen político y religioso. Varios siniestros aviatorios enlutaron a Cuenca en el siglo XX y de ellos se debió dejar un testimonio.

Los supuestos milagros de El Cajas, que alborotaron a Cuenca y el país a finales de los años 80 del siglo pasado, fueron episodio de todos modos notable que debió aludirse, así como el papel crítico del arzobispo Alberto Luna Tobar, que negó todo crédito al fenómeno, religioso, además de que, con los pies sobre la tierra, combatió conductas ancestrales de fanatismo.

La religiosidad, tema importante en el destino de Cuenca, no ha sido tocado, excepto un texto sin título del arzobispo Marcos Pérez, que es más homilía que historia. Tanta ha sido la influencia católica en la población que se ofrendaron coronas de oro a imágenes religiosas, con masivas donaciones de dinero y joyas, en apoteosis multitudinarias.

El desastre de La Josefina, en 1993, fue la tragedia hidrogeológica mayor en la historia ecuatoriana y no debió olvidarse. El desarrollo comercial e industrial de Cuenca fue impulsado por visionarios cuyos nombres deberían haberse al menos mencionado.

En todo caso, se ha hecho el esfuerzo por dejar una huella del bicentenario. Algunos trabajos de autoridades universitarias son aportes valiosos al conocimiento de la ciudad, sus vínculos internacionales, su presencia económica nacional o la infaltable vena literaria de Cuenca, cuna de poetas desde remotos tiempos. Un recuento sobre la música, por Carlos Freire, trae valiosa información de esta actividad cultural, aunque con algunos desajustes en fechas de obras o autores.

Los reparos antes apuntados recogen algunos temas “de todas las orillas”, que no podían faltar en la obra bicentenaria.

 

UNOS NOMBRES IGNORADOS

A fines del año 2000 la Municipalidad, las universidades e instituciones culturales de Cuenca seleccionaron a las veinte personas más representativas en el siglo XX, por su vida y obra de servicio y de desarrollo de la ciudad.

Aparte de la lista hecha pública, olvidada de inmediato, nunca se difundió la actividad de esas personas para justificar su nominación. Honorato Vázquez fue considerado el personaje número entre todos y vale recordar los nombres de quienes le acompañaron: Francisco Febres Cordero (Hermano Miguel), Enrique Arízaga Toral, Timoleón Carrera Cobos, Carlos Crespi Croci, Octavio Chacón Moscoso, Luis Lupercio, Julio Segovia Andrade, Julio María Matovelle, Carlos Cueva Tamariz, Benigno Malo Valdivieso, María Ramona Cordero y León, César Dávila Andrade, José Peralta, Dolores J. Torres, Manuel J. Calle, Edwin Sacoto, Luis Cordero, Remigio Crespo Toral y Francisco Paredes Herrera.

La mayor parte del selecto número de los veinte ciudadanos destacados en la vida de Cuenca del siglo XX, ni siquiera constan mencionados en la publicación oficial del bicentenario.

 

 

Personajes destacados del siglo XX olvidados en la publicación conmemorativa. (Tomado de AVANCE de noviembre de 2004)




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