Revista Avance

      

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Palabras y piedras sueltas

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Identifíquese

Las amas de casa pasan a ser amas de la sociedad

En el Ecuador muchas mujeres desempeñan sitio preponderante en los cargos de gobierno, en la administración de justicia, en la función legislativa, en los campos profesionales y en el sector privado. Se abrieron campo por sus méritos y sus luchas, pero aún esperan mayores logros y reclaman más participación

 

Catalina Sojos, escritora, poeta, autora de libros literarios de reconocido mérito.
La mujer se ha abierto campos de gestión en la vida pública, empresarial, comercial, profesional, docente y laboral. Las amas de casa son, cada vez más, amas de la sociedad. De las reconditeces domésticas, pasaron a protagonistas de la vida diaria desde los reinados de belleza hasta los destinos nacionales.
 
AVANCE pidió un criterio a varias damas, sobre la gestión en materia de género en la administración del actual gobierno. La idea fue de que su comentario no pasara de los 700 caracteres, pero resultó difícil que ellas aplicaran la capacidad de síntesis, exceptuando una que se sometió al “cajón” de fuerza de la brevedad. ¿Cortarles la palabra a las mujeres…?
 
También fue poco exitoso esperar que se sometieran al tema de consulta. La mujer ha conseguido amplias conquistas en el campo de las libertades y no se puede menos que respetar su voluntad de no aceptar una imposición temática. En honor a la Mujer –así, con mayúscula-, en el mes consagrado a rendirlas homenaje, van a continuación las exposiciones con las que algunas líderes sociales, culturales, políticas, respondieron a la consulta de este medio de comunicación. Gracias por sus palabras y sus ideas.
 
Figuras políticas de renombre
 
La situación de la mujer en el Ecuador no ha cambiado radicalmente, pues sigue siendo invisibilizada, en los estratos sociales y de poder (la esposa, la madre) sin embargo, los logros que algunas han alcanzado a nivel profesional, las han colocado dentro del aparataje gubernamental y, como en ninguna otra ocasión histórica, están constituidas como figuras públicas de renombre, aunque su opinión personal no se resalte. 
 
Existe, también una caracterización hiperbólica, en la que el apodo y la violencia verbal son utilizados para referirse a ellas, al compás del humor del hombre. Por ello, afirmamos que, a pesar de las consecuciones a nivel laboral, educativo e institucional, la realidad de la mujer todavía continúa ese proceso lento de reivindicación de sus derechos.
 
Equidad de género, asignatura pendiente
 
Nidia Solíz Carrión, Coordinadora del Cabildo por las 
Mujeres del cantón Cuenca, activista de la CONFEMEC.
El avance en los derechos de las mujeres plantea el debate con un telón de fondo: cómo la sociedad ha deconstruido los paradigmas patriarcales que sustentan los procesos de dominación e inequidad de más de la mitad de la población, si existen cambios en el sistema socioeconómico que apuntala esos paradigmas y sustenta una matriz compleja de inequidades. Tenemos avances, pero son múltiples las amenazas. Identificamos:
 
Lo normativo: la Constitución tiene conquistas, pero su vivencia está lejana; la ley contra la Violencia Intrafamiliar y la de Maternidad Gratuita van por desaparecer para subsumirse en otras; están en carpeta la Ley de Igualdad y de los Consejos, hay fuertes resistencias para el aseguramiento universal y la jubilación especial para las mujeres. Las políticas públicas no evidencian concreciones para el buen vivir de las mujeres, salvo algunas excepciones en el área social. La institucionalidad de género: se suprimió el CONAMU, pocos son los gobiernos locales con una instancia específica y en general con débil impacto. Las condiciones de vida: la sobrecarga de trabajo, la marginalidad, la precarización laboral, la violencia, las carencias en salud… no experimentan mejoras. Hay contradicciones como la extensión de las jornadas laborales del magisterio y de la salud, donde la mayoría de fuerza de trabajo es femenina. La participación política: la incorporación de las mujeres en la función pública es importante, pero todavía no hay una real participación, los mecanismos de “socialización” y “participación ciudadana” están viciados y manipulados. El discurso político: la retórica oscila entre la reivindicación de los derechos de las mujeres y aquella que denota el pensamiento patriarcal. El movimiento feminista hoy se encuentra articulado en la Plataforma Nacional por los Derechos de las Mujeres, con una agenda consensuada entre diversidad de actoras. La continuidad de la lucha histórica es firme.
 
Los varones perdieron el monopolio del Poder
 
Silvana Larriva González, Ingeniera Química, 
Vicerrectora de la Universidad de Cuenca
Muchos piensan que las mujeres han logrado sustanciales avances en igualdad de género, pero con la notable excepción en la política, se deberá revisar esta afirmación pues el contexto ha cambiado con una tendencia global: a medida que la democracia se fue expandiendo en la segunda mitad del siglo XX, la mujer incrementó su liderazgo en las naciones.
 
La precursora fue Golda Meir, primera ministra de Israel en 1969, a quien siguieron mujeres que marcaron la huella bifurcada del liderazgo político femenino, entre quienes llegaron por mérito propio y las que se impulsaron por su relación con esposos, padres u otros hombres con poder.
 
Para la mujer, imponer sus libertades ha sido un largo camino hacia la conquista del poder. La liberación y la afirmación de sus derechos han acompañado a la explosión de la sociedad de la comunicación y actualmente muchas mujeres incluso son jefas de gobierno. El argumento de la competitividad, esgrimido por los varones para justificar el monopolio del poder, ya no es válido. El mundo político masculino no siempre es sinónimo de buen gobierno. 
 
Todo es posible para las mujeres, pero todavía más del 90% de los estados están dirigidos por varones, aunque muchas mujeres se preparan para asumir el liderazgo, cuyo éxito está ligado en primer lugar a sus cualidades. En política, la competencia es fuerte, pero en todas las civilizaciones y continentes, el estatuto de la mujer está evolucionando, lo que constituye la revolución más determinante de este siglo.

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