Revista Avance

      

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Palabras y piedras sueltas

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Leoncio Cordero: Historia Viviente de un Siglo Cuencano

Un médico nacido en mayo de 1917, a su trayectoria profesional humanitaria sumó la docencia universitaria y la gestión pública en la Alcaldía de Cuenca. La Universidad, al conmemorar 150 años de su fundación, se honraría rindiéndole un homenaje al maestro y médico centenario graduado en su Facultad de Medicina, que aún está vivo y con la mente lúcida

Leoncio Cordero Jaramillo cumple cien años este 21 de mayo. Nació en 1917, cuando apenas rodaban en Cuenca los primeros automóviles, la luz eléctrica era una novedad y el agua entubada una remota aspiración. Faltaban tres años para que un intrépido piloto posara su aeroplano en un sitio agrícola desmotado, ante una delirante multitud incrédula de lo que veía. 

   Es un testimonio histórico viviente. No solo vio nacer los prodigios de la tecnología, de las comunicaciones, de la medicina y las ciencias o la expansión física y demográfica de Cuenca, sino que fue un actor de los adelantos que a lo largo del siglo XX mejoraron las condiciones de vida y achicaron las dimensiones del mundo.
 
  Centenario, al día de lo que acontece en el país y en el mundo, desafía a los achaques de la edad con la computadora conectada al internet, o el teléfono celular que le facilita, a través de las redes sociales, el contacto con familiares y amigos que residen cerca o en lejanos lugares del mundo. “La mente, como el cuerpo, necesita mantenerse en actividad para no deteriorarse”, dijo hace poco en conversación para este mismo medio. 
 
A la izquierda cuando el tres de noviembre de 1991 recibió la presea Vicente Rocafuerte
concedida por el Congreso. A la derecha, en foto reciente, frente a la computadora.
 
   Había nacido en Biblián, provincia del Cañar, donde su padre –también Leoncio- ejerciera la profesión de médico, que él la heredaría, graduándose en la Universidad de Cuenca en 1943, para ejercerla, como aprendió del progenitor, con una sensibilidad basada en principios de solidaridad con los seres humanos desprovistos de recursos.
 
“Yo ya cumpli cien años, porque la vida empieza en el vientre materno“, dijo el personaje a fines del año pasado.
   Su padre iba a caballo a visitar a domicilio a los pacientes y él mejoró el transporte en los años iniciales de la profesión, sobre una bicicleta, para las visitas a domicilio. Luego vino la mercantilización de la medicina, que siempre la criticó: “la ciencia ha tenido grandes avances en el campo médico, pero grandes retrocesos en la sensibilidad humana con la que antes se ejercía la profesión”, dijo.
 
   Recién graduado fue a especializarse en Patología, en Chile, desde donde se relacionó con Juan Tanca Marengo, médico que en 1951 fundó la Sociedad de Lucha contra el Cáncer (SOLCA), en Guayaquil, para pacientes del mal que “hasta mediados del siglo XX era una enfermedad dolorosa incurable, horrorosa y para muchos vergonzante, ante la cual los médicos estábamos desarmados. Hoy el 50% de los tumores se curan gracias al diagnóstico temprano y el enorme progreso de la Medicina”.
 
   El doctor Leoncio Cordero promovió la creación del núcleo de SOLCA de Cuenca, empezando por capacitar a profesionales en la sede de Guayaquil. En 1956, con apoyo de autoridades locales, formó el Comité Organizador y el 28 de noviembre de 1958 se inauguró SOLCA de Cuenca, de la que él fue Presidente hasta enero de 1985, cuando la dejó, consolidada y en marcha, en manos del doctor Raúl Alvarado Corral. Ese año  el Presidente Febres Cordero asignó el 0,5% de las transacciones bancarias para la gestión institucional en el país, apoyo importante para los fines humanitarios en los que se inspiró.
 
   La docencia universitaria es otra actividad en la que realizó su vida el doctor Cordero Jaramillo. A raíz de la revolución de mayo de 1944, conocida como La Gloriosa, fue llamado a la Facultad de Medicina de la Universidad de Cuenca, donde ejerció el Decanato y laboró hasta 1977, cuando una crisis administrativa y del alumnado provocó la separación de varios galenos de prestigio académico. Entonces fue a enseñar en la Universidad Católica de Cuenca, durante diez años, hasta jubilarse.
 
  Es autor de importantes publicaciones científicas y de estudios relacionados con su especialidad, trabajos que son aportes académicos en la historia de la medicina nacional. Hasta hace pocos años mantenía una columna de opinión en el diario local El Mercurio, con aportes en el campo de la higiene y la medicina, pero también sobre temas de interés social y público.
 
   Hombre de profundas convicciones religiosas, de las que hizo práctica y apostolado en el ejercicio profesional, tampoco fue ajeno al servicio público. En 1967 fue elegido Concejal de Cuenca por el Partido Conservador, en la administración del Alcalde Ricardo Muñoz Chávez, pero continuaría diez años en funciones –el gobierno militar prorrogó el período de las autoridades seccionales-, manteniéndose en la administración del Alcalde Alejandro Serrano Aguilar, siempre como Vicepresidente del Concejo Municipal. 
 
   “Por aquellos tiempos –comentaría-  los concejales trabajaban sin dietas ni viáticos y como a nadie motivaban intereses particulares, era fácil ponerse de acuerdo en los puntos más dispares antes de las sesiones, para simplemente aprobarlos, sin mayores debates, pugnas ni altercados…”. En 1977 renunció el Alcalde Serrano Aguilar y el Vicepresidente Leoncio Cordero le remplazó hasta agosto de 1978, luego de las elecciones en las que llegó a la Alcaldía Pedro Córdova Álvarez.
 
   Su paso por la Alcaldía fue corto, pero era la continuación de una década de vinculación a la gestión municipal, cuyos principales frutos fueron la continuación de obras como el terminal terrestre, el mercado regional de El Arenal, el Coliseo Mayor, el Museo de Arte Moderno, la iluminación del estadio y la ampliación de la planta de agua de El Cebollar.
 
   Pero siempre, la actividad en la que cumpliría su vocación, fue la de la Medicina, para atender en forma preferente a personas de escasos recursos económicos, en su consultorio de la calle Benigno Malo, cerca a la Calle Larga. De allí se le veía salir con su característico maletín, caminando en busca de sus pacientes a domicilio o conduciendo su automóvil si la distancia lo exigía. El doctor Cordero fue el privilegiado profesional que vio a su padre cabalgando para ir en socorro de sus pacientes, luego él se modernizó trepado sobre una bicicleta en años tempranos y, por fin, utilizó el vehículo motorizado para moverse en la ciudad, cada vez más extendida y poblada. En el año 2010, ya con la edad proyectada hacia el centenario de vida, decidió despojarse del mandil profesional y entregarse al merecido descanso de toda una existencia dedicada a trabajar con profesionalismo, honestidad y vocación humanitaria.
 
   Siempre fue crítico de la comercialización de la medicina. “Son cosas del sistema y de por medio están los costos de los equipos, de las especializaciones y de los libros. Debería evitarse la multiplicación de clínicas y propenderse a su agrupamiento, para que no haya dispersión de recursos: en Cuenca hay demasiados tomógrafos, en competencia unos y otros”, dijo hace ya casi dos décadas.
 
   El personaje llega a los cien años de vida con energías para valorar los grandes avances tecnológicos y científicos en todos los campos de la actividad humana, y con la sabiduría para aconsejar a las nuevas generaciones para que retomen los valores heredados de los mayores, en pos de una humanidad más justa y de igualdad de todos.
 
   El doctor Leoncio Cordero Jaramillo conmemorará sus cien años en la intimidad de la familia que formó en su torno, con ocho hijos, una veintena de nietos y más de treinta bisnietos. Con ellos estará presente la memoria de doña Lidia Beatriz Ochoa Rodas, esposa, madre y compañera, fallecida el 18 de enero de 2017, la inspiración de la vida y la obra del fecundo personaje centenario. 
 
   Los progenitores de la gran familia, confundidos con la multitud de hijos, nietos y bisnietos, siempre unidos en los días felices o en los de pesadumbres.
 
   Fabián Cordero Ochoa, primogénito, comenta:  “Papito Leoncio y Mamita Betty han sido los pilares fundamentales de esta larga familia, no solo por ser nuestros progenitores, sino porque nos han inculcado una vida de unidad, sinceridad, apoyo y confraternidad, basada en la práctica de valores éticos, humanos y cristianos.
 
Nuestro padre, abuelo y bisabuelo está pendiente absolutamente de todos, siendo el primero en llegar a través de las redes sociales con el saludo afectuoso por el cumpleaños del día. Es el soporte emocional de familiares y amigos cercanos, dentro y fuera del país; es la enciclopedia viviente para los trabajos e inquietudes desde el más pequeño de sus nietos. Un hombre bueno, de fe y lúcido conversador de criterio amplio y ecuánime, perfectamente actualizado en temas sociales y políticos”.
 
   El doctor Leoncio Cordero interviene en el acto inaugural de la fundación de SOLCA en Cuenca. Aparecen visibles, adelante, el médico Reinaldo Serrano López y el arzobispo Manuel de Jesús Serrano Abad. Detrás, los doctores Enrique León Delgado, Braulio Pozo Días y señor Nelson Dueñas. Excepto él, todos han fallecido.
   En 1993, al cumplir las bodas de oro del ejercicio profesional, publicó Semblanza de una Vida Fecunda y Ejemplar, para evocar la trayectoria de su progenitor, el doctor Leoncio Cordero Crespo, médico impregnado de valores humanos, y también en diversos campos del conocimiento, la docencia y la vida pública.
 
   Al fin del folletito de 22 páginas, apunta algo que podría asociarse a su propia vida: “A menudo los hombres de valía son desconocidos o peor, no conocidos, y cuán pocas personas saben de los sinsabores de la grandeza, la valía del hombre no está en haber realizado obras extraordinarias, está en el cumplimiento del deber y en la humildad, porque donde hay humildad hay sabiduría. La historia de la humanidad, no es otra cosa que la biografía de los hombres que han servido a sus semejantes…”
 
   Cuando la Universidad de Cuenca conmemora 150 años de su fundación, se honraría al reconocer en vida los valores científicos, profesionales y humanos del doctor Leoncio Cordero Jaramillo, ex alumno en quien se resume una parte importante de la historia y el prestigio del establecimiento que formó a tan valioso ciudadano. (RTE)
 
 
 

 

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Portada de Mayo de 2017

Leoncio Cordero Jaramillo,
médico, ex Alcalde de 
Cuenca, cumple cien años con energía y lucidez

 

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La Universidad del Azuay integró a su Consejo Consultivo a la Empresa Gerardo Ortiz e hijos Cia. Ltda, para que  estudiantes de las diferentes carreras realicen prácticas pre profesionales . El Presidente del Grupo Ortiz, Patricio Ortiz, y el Rector Modesto Salgado, suscriben el documento. 
 

 

 

 

 

 

 

 

Verónica Muñoz y Alex Marín contrajeron matrimonio. La ceremonia religiosa fue en el templo de La Merced. Los jóvenes esposos fueron homenajeados por sus familiares y amigos. 

 

 

 

 

 

 

 

 

Vanessa Freire, Iván Petroff, Martín Sánchez y Pepe Luna,son candidatos a la Dirección de la Casa de la Cultura del Azuay, en las elecciones que tendrán lugar el 6 de mayo, de conformidad con las disposiciones de la nueva Ley de Cultura.

 

 

 

 

 

 

 

Fernando Alvarez Pazos y Gabriela Franco, artistas ecuatorianos triunfadores en la 37 edición del Festival Latinoamericano de la Canción realizado el mes anterior en California.
 

 

 

 

 

 

 

 

 

Familiares de Elia Liut, piloto italiano que inauguró los vuelos a Cuenca en 1920, estuvieron en la redacción de AVANCE el 27 de abril, y presentaron el saludo a su Director. Ellos vinieron para asistir a la reinauguración del museo Remigio Crespo Toral, donde están reliquias del personaje pionero de la aeronavegación ecuatoriana. 
 
   Fernando Liut Narváez, sobrino del piloto, acompañado de sus padres Eduardo Liut Pareja e Isabel Narváez Donoso, departieron con el Director de la revista, Rolando Tello, a quien entregaron una réplica de la medalla conmemorativa del histórico vuelo Guayaquil-Cuenca, que piloteara su familiar hace 97 años. El anverso y el reverso de la valiosa reliquia, acompañan a esta nota. 
 

 

La casa museo Remigio Crespo Toral esta lista para abrir sus puertas, hermosamente restaurada,para que empiece a funcionar desde el próximo abril.

Vida en Broma

El Sindicato de Choferes del Azuay entregó credenciales de manejo a sus nuevos graduados. Coincide con la entrega de credenciales a los nuevos asambleístas ecuatorianos: ¿Quiénes serán mejores conductores en esta accidentada vida nacional? 

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