Viena tiene varios mercados navideños, pero el que más atrae está frente al Palacio Municipal, un edificio precioso. Las sorpresas que puede uno encontrar cuando recorre una ciudad extranjera sin planificación previa son con frecuencia gratas. Así descubrimos el famoso ‘Mercado de Navidad’

   La preciosa ciudad europea de Viena tiene una tradición anual que se remonta al siglo XIII. En ese entonces, el Duque Albrecht I otorgó un permiso público para que los habitantes de la ciudad realizaran un mercado donde pudiesen ofertar sus productos con motivo del fin de año. El mercado fue evolucionando con los siglos y es así como hoy se instala a partir de mediados de noviembre para celebrar las fiestas decembrinas.

   En diciembre, Viena tiene varios mercados navideños, pero el que más gente atrae es el que está ubicado en frente del Palacio Municipal, que por cierto es un edificio precioso. Las sorpresas que puede uno encontrar cuando recorre una ciudad extranjera sin planificación previa son con frecuencia gratas. Así es precisamente como descubrimos el famoso ‘Christkindlmarkt’, que significa ‘mercado de Navidad’. Nuestro objetivo era recorrer la ciudad a pie. Pese al frío propio de diciembre, la gente concurre en gran cantidad al mercado, particularmente hacia el final de la tarde cuando dejan sus trabajos.

   Lo interesante es que los vieneses no dejan el trabajo necesariamente con el afán de ir a hacer compras, como pudiera creerse dada la concepción universal de que la Navidad es una fiesta comercial. En realidad, lo representativo del ‘Christkindlmarkt’ es que se convierte en un punto de reunión con familiares y amigos, y eso incluye a los niños. Comencemos pues por la comida, ya que ésta es el producto que más consumen los vieneses mientras pasan un momento de esparcimiento con sus seres queridos. El típico mercado vienés abunda pues en puestos de venta de comida tradicional. Los vendedores ponen a la entrada mesas a fin de que los consumidores puedan asentar sus productos. Se puede saborear esponjosos waffles bañados en frutos rojos, miel, crema batida, salsa de chocolate, etc. Las opciones abundan. Por supuesto, se encuentran las clásicas salchichas fritas con abundante cebolla. Hay puestos de especialistas en repostería donde la sola apreciación visual de la variedad de postres es ya un espectáculo que atrae. Como es Navidad, muchos optan por tomarse un vino hervido o un chocolate caliente.

   Los demás puestos ofrecen adornos navideños, pero lo llamativo del mercado es que impulsa el trabajo de los artesanos locales. Es decir, en el ‘Christkindlmarkt’ es imposible hallar productos ‘Made in China’. Los artesanos locales ciertamente son hábiles. Sus adornos son de fino acabado. Incluyen nacimientos, coronas, estrellas para el árbol y demás ornamentos. Los materiales, como es de esperarse, varían. Puede tratarse de cosas hechas de madera, tela, vidrio, alambre. Los clásicos bombillos son elaborados y decorados por los propios artesanos. Esto quiere decir que todo artículo que se compre en el ‘Christkindlmarkt’ es virtualmente irrepetible.

   Un producto muy preciado en Austria es la miel de abeja. Por eso, el mercado incluye varios puestos en que los avicultores ofrecen no solamente frascos de miel sino otros productos derivados, como velas de cera de abeja, jabones, lociones, etc. De igual manera, están las mermeladas de frutos tradicionales de Austria, como son los varios tipos de arándano.

   Poco antes de que oscurezca, el edificio del Palacio Municipal se ilumina con luces que titilan destellando los colores clásicos de la Navidad. Los árboles de la plaza son altos ejemplares que han perdido sus hojas debido al invierno. Sin embargo, sus ramas están decoradas con luces o con enormes bombillos que iluminan la plaza, dándole al ambiente general no sólo el sentir festivo propio de la época sino una sensación de calidez que le invita a uno a seguirse quedando sin importar cuánto baje la temperatura.  
   Para animar el movimiento, cada día en diciembre el grupo de niños cantores de Viena ofrece conciertos gratis a la entrada del Palacio Municipal.

   A quienes nos encanta la Navidad, poder ver un mercado como el ‘Christkindlmarkt’ es ya de por sí un regalo de la época. En el ‘Christkindlmarkt’ se puede comprar pero su valor no reside en el asunto tedioso de las compras navideñas. Es un evento que saca a relucir los verdaderos valores de la sociedad austriaca. Al observar el ‘Christkindlmarkt’, se nota la verdadera unión familiar y entre amigos y la valoración que los vieneses hacen del trabajo hecho por las manos de sus compatriotas artesanos.

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