Revista Avance

      

Palabras y piedras sueltas

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Un Lago Inesperado en Irlanda

La carretera  al lugar abunda en pronunciadas curvas y ascensos y descensos constantes. La visión de este paisaje transporta la mente de inmediato al  Parque Nacional Cajas, en las proximidades de Cuenca del Ecuador
 
Uno de los recorridos más bellos que se puede hacer en Irlanda es el que ofrece un paseo en auto por la carretera ‘Connor Pass’. Esta carretera está situada en el condado de Kerry y es la ruta obligatoria que tomamos al salir desde Dingle para Dublín. La habilidad de cualquier conductor del mundo acostumbrado a tener el volante en el costado izquierdo del auto se pone a prueba en este recorrido. No es solamente que el volante esté en el costado derecho como es sabido en el mundo inglés del Viejo Continente.     
 
   Es que, aparte, ‘Connor Pass’ es un camino construido a lo largo de las montañas Brandon. Esto significa que la carretera abunda en pronunciadas curvas y ascensos y descensos constantes dado que apenas se deja atrás la costa de la península Dingle y ya se adentra uno en el paisaje montañoso irlandés. Para dar una idea de lo accidentado del terreno en la zona, no se admiten camiones ni ningún vehículo de carga pesada. La circulación es exclusivamente para autos de pasajeros. Además, el camino ofrece dos carriles nada más.
 
 
   El paisaje de la zona abunda en vegetación propia de los ecosistemas de páramo, con extensiones verdes de plantas propias de la altura y el frío y presencia de roca en las formaciones montañosas. La visión de este paisaje me transporta de inmediato al Parque Nacional Cajas. Mi esposo, buen conocedor de Ecuador, lo dice antes de que yo me atreva siquiera a expresar este sentimiento de ‘déjà vu’ que, se entiende, es un truco de la mente basado en conexiones a lugares o experiencias pasadas. Es decir, en este caso no se trata de un engaño de la mente sino de una realidad: el paisaje de Irlanda es a menudo muy similar al de Cajas. Este no es el caso solamente en Connor Pass sino en varias zonas del país.
 
   Gran parte del parecido del paisaje irlandés con nuestro parque nacional reside en la presencia de lagunas y lagos. La gran mayoría se observan tranquilamente desde el auto, a veces durante los ascensos del camino, lo cual da una perspectiva panorámica de los lagos, situándolos al fondo del paisaje como si fuera necesario descender por altos abismos para llegar a ellos.
 
Lo mejor de este recorrido, sin embargo, no se queda en el paisaje que el visitante puede admirar desde el auto. Al pasar una cascada preciosa a un lado de la carretera, varios autos aparcados en un espacio pequeño llaman nuestra atención. Si bien en un inicio se podría pensar que se trata de turistas que quieren bajarse a apreciar la cascada, una gran sorpresa aguarda. Pronto, vemos a varias personas subiendo cuidadosamente o bajando con el doble de cuidado por una colina adyacente a la carretera. La colina es generosa en roca que, estando mojada, puede ser harto peligrosa.
 
   No hay letreros que indiquen el motivo por el cual la gente se aventura a interrumpir su viaje para ascender una colina, pero alguien nos dice que en la cima hay un lago que bien vale la pena el esfuerzo de subir. El ascenso toma entre diez y quince minutos y requiere concentración. No hay camino fijo, de forma que cada quien sube por donde mejor puede. Cuando llegamos al tope, nos encontramos en verdad con un lago precioso. Allí aprendemos que su nombre es ‘Peddlers Lake’ y su principal característica es su aspecto cristalino, cosa no común en los lagos de la zona. 
 
    Muchos deciden sobreponerse al borde frío del ambiente irlandés incluso cuando es verano y se lanzan al lago en un acto de desafío a sus frías aguas. Para quien no desea nadar, la admiración del paisaje basta para llevarse un recuerdo imperecedero.
   Y es que allí arriba, la quietud del lago evade el ruido de los automotores que pasan por la carretera sin cesar. El viento sopla con fuerza a ratos y silba con agudeza para callarse de repente, como si supiera que el silencio es mejor. Nadie pudiera sospechar, desde la carretera, que allí la colina esconde un lago hermoso que merece ser visitado. El nombre ‘Peddler’ se debe al apellido de un explorador que pereció en manos de bandidos hace un par de siglos atrás en la zona.
 
   Al dejar ya atrás Connor Pass, el paisaje cambia aunque siempre sorprende debido a las particularidades que cada condado de Irlanda tiene. Irlanda tendrá seguramente muchos más tesoros escondidos que no siempre están a plena vista. Este precioso lago se deja ver pero requiere un poco de esfuerzo, como si la naturaleza hiciese un extraño trato con quienes quieran explorarla.
 
 

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